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Artículo: Cómo lavar la seda: lavado a máquina y a mano, paso a paso

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Cómo lavar la seda: lavado a máquina y a mano, paso a paso

La seda se cuida más fácilmente de lo que su reputación hace pensar. La mayoría de los daños no ocurre durante la noche, sino en el lavado: un ciclo demasiado caliente o un detergente inadecuado pueden alterar el tejido de forma definitiva. La buena noticia es que una seda indicada como lavable se limpia muy bien en casa, a menudo a máquina, siempre que se sigan unas pocas reglas básicas. La etiqueta de cuidado tiene siempre prioridad sobre todo lo demás. Esta guía explica cada paso para lavar la seda, tomando como ejemplo la seda de morera lavable, la de las fundas de almohada.

La respuesta rápida

  • Lea primero la etiqueta de cuidado. Tiene prioridad sobre todo lo que sigue.
  • Ciclo delicado o lavado a mano, a un máximo de 30 °C.
  • Un detergente suave sin proteasas, o un detergente específico para seda, nunca uno para ropa resistente.
  • Cierre la cremallera, dé la vuelta a la funda y métala en una bolsa de malla.
  • Centrifugado suave (400 a 600 rpm) solo si la etiqueta lo permite.
  • Nada de secadora, nada de lejía, nada de suavizante.
  • Secado en plano o colgada, lejos del sol directo y de los radiadores.

El detergente correcto: donde se estropea la mayor parte de la seda

La seda es una fibra proteica. Como el cabello, está hecha de proteínas, y ahí es justo donde se produce el error de lavado más frecuente. La mayoría de los detergentes universales y para ropa resistente contienen enzimas, entre ellas proteasas, añadidas para deshacer las manchas de proteínas. Pero una proteasa no distingue entre una mancha y la propia fibra de seda. Lavado tras lavado, va desgastando el tejido hasta que pierde su brillo y su tacto suave.

Use por tanto un detergente suave sin proteasas, o uno pensado para la seda. Otros dos productos se quedan fuera de la lavadora: la lejía, que debilita la fibra y apaga los colores, y el suavizante, que se deposita sobre la seda como una película y altera su tacto natural.

Cómo lavar la seda en la lavadora

Prepare la prenda. Cierre la cremallera, dé la vuelta a la funda y colóquela en una bolsa de malla. La bolsa la protege del roce contra el tambor y los demás textiles.

Elija el programa. Ciclo delicado o seda, a un máximo de 30 °C. Muchas lavadoras tienen un programa de seda dedicado, que suele reducir el esfuerzo mecánico.

Reduzca el centrifugado. Centrifugue solo si la etiqueta lo permite, y a baja velocidad: 400 a 600 rpm. Un centrifugado fuerte deforma el tejido todavía húmedo.

Lave con prendas parecidas. Mantenga la seda con textiles ligeros y de color similar. Nunca con vaqueros, toallas ni nada que lleve cremalleras o velcro.

Cómo lavar la seda a mano

Llene un barreño con agua tibia, no más caliente de 30 °C, y disuelva un poco de detergente sin proteasas. Mueva la funda con suavidad por el agua durante tres a cinco minutos. No la deje en remojo, no frote, no cepille. Aclare después a fondo con agua limpia y fresca, hasta que no quede detergente.

No retuerza la funda. Presione el agua con suavidad, luego extiéndala en plano sobre una toalla y enrolle esta última para absorber la humedad restante.

Cómo secar la seda

La seda va a la secadora solo si la etiqueta lo permite de forma explícita. El calor puede dañar la fibra proteica de manera permanente. En caso de duda, deje secar la funda al aire, en plano sobre un tendedero o en una percha.

Evite dos cosas durante el secado: el sol directo, que apaga los colores y amarillea la seda blanca, y los radiadores, cuyo calor seco vuelve quebradiza la fibra. La seda seca de todos modos rápido: una funda suele estar seca en pocas horas.

Planchado y vaporizado

La seda se arruga. Es la naturaleza del material, no un defecto, y la mayoría de las arrugas desaparecen solas mientras se seca. Si la etiqueta permite el planchado, planche la funda ligeramente húmeda, del revés, a la temperatura más baja (posición seda). También sirve un vaporizador de mano, sostenido a distancia. El vapor puede dejar cercos en la seda: pruébelo antes en una zona escondida.

¿Cada cuánto lavar una funda de almohada de seda?

Como cualquier funda de almohada, la seda acumula a lo largo de las noches grasa de la piel, restos de cosmética y polvo. Una vez por semana es un ritmo sensato, el mismo que para la ropa de cama de algodón. Si usa cremas de noche muy ricas o tiene la piel grasa, lave un poco más a menudo. Una segunda funda para alternar facilita el cambio semanal.

Donde la seda es de verdad exigente

La seda perdona muchas cosas, pero no el calor, las enzimas ni el trato brusco. Si busca una ropa de cama que pueda meter en un lavado a 60 grados con las toallas y en la secadora, la seda no es el material para usted. Lo que pide no es complicado: es constancia. Agua fresca, el detergente correcto, un secado suave. Con eso, lavar la seda no cuesta más esfuerzo que una colada normal de prendas delicadas.

Las fundas de almohada RENESSY son de seda de morera 100 % ecológica, de 22 momme, grado 6A, certificada por GOTS, con el sello OEKO-TEX MADE IN GREEN, y con la tolerancia cutánea probada y certificada por Dermatest, pieles sensibles incluidas. Cada una llega en una caja de regalo, con una tarjeta de cuidado que recoge los pasos de esta guía. Encontrará todas las tallas y colores en nuestra colección de fundas de almohada de seda.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se lava una funda de almohada de seda?

Cierre la cremallera, dele la vuelta y lávela en una bolsa de malla, con ciclo delicado o seda a un máximo de 30 °C y un detergente sin proteasas. El lavado a mano en agua tibia funciona igual de bien. Después, déjela secar al aire.

¿Se puede lavar la seda en la lavadora?

Sí, si la etiqueta la marca como lavable. Use el ciclo delicado o seda a un máximo de 30 °C, una bolsa de malla y un detergente sin proteasas; si la etiqueta permite centrifugar, mantenga el centrifugado entre 400 y 600 rpm.

¿Qué detergente es seguro para la seda?

Un detergente suave sin proteasas, o un detergente específico para seda. Los detergentes para ropa resistente contienen enzimas que descomponen las proteínas y atacan la fibra; la lejía y el suavizante tampoco tienen sitio en un lavado de seda.

¿Se puede meter la seda en la secadora?

Solo si la etiqueta lo permite de forma explícita. Para la mayoría de las sedas la respuesta es no: el calor daña la fibra proteica. El secado al aire, lejos del sol y de los radiadores, es la vía segura, y la seda seca rápido por sí sola.

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